Lo que siempre quisiste saber sobre la deducción por inversión en startups

Como se mencionó en una entrada anterior de la mano de Diego Sánchez (¿Por qué complementar mi cartera con inversión en capital riesgo?), la inversión en capital riesgo tiene el potencial de incrementar el retorno de una cartera de inversión diversificada y disminuir su riesgo. Pero además de la atractiva rentabilidad que pueda obtenerse, se podrá disfrutar de diferentes ventajas fiscales, un motivo que definitivamente pesa en el momento de tomar las decisiones de invertir. Dentro de los incentivos fiscales previstos por la normativa actual, me referiré a la deducción denominada “por inversión en empresas de nueva o reciente creación”.

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Antecedentes

Por medio de la conocida “Ley de Emprendedores” (Ley 14/2013) se incorpora una nueva deducción estatal en sede del socio persona física inversor en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), con la finalidad de captar inversión en startups, incentivando vías alternativas a la financiación tradicional. Del mismo modo, las Comunidades Autónomas también ofrecen deducciones similares para fomentar el emprendimiento local.

El mencionado incentivo fiscal despliega sus efectos en dos momentos temporales diferentes:

  • En el momento de materializar la inversión en la empresa de nueva o reciente creación.
  • En la posterior desinversión, que deberá producirse en un plazo de entre 3 y 12 años, quedando exenta la ganancia patrimonial que en su caso se obtenga, a condición de reinversión en acciones o participaciones de otra empresa de nueva o reciente creación.

Esta deducción se aplicará a las suscripciones de determinadas acciones y participaciones de entidades jurídicas realizadas a partir del 29/09/2013 y su última actualización ha sido publicada en 04/07/2018, en vigor a partir del 05/07/2018 (Ley 6/2018).

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Requisitos que deben cumplir las startups

  1. Forma societaria: Que revistan la forma de SA, SL o Sociedad Laboral (anónima o limitada) y no estén admitidas a negociación en ningún mercado organizado.
  2. Actividad económica: Que ejerzan una actividad económica, contando con los medios personales y materiales para su desarrollo. No podrá tener por actividad la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario.
  3. Fondos propios: Que el importe de la cifra de los fondos propios al inicio del período impositivo en el que la persona física inversora adquiera las acciones o participaciones no sea superior a 400.000 €. Este requisito excluye la suscripción de acciones o participaciones en entidades que, en el momento previo a la inversión, ya alcanzan un determinado nivel de fondos propios considerados como suficientes.

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Condiciones en que debe llevarse a cabo la inversión

  1. Antigüedad de la empresa: Las acciones o participaciones deberán adquirirse en el momento de la constitución o mediante ampliación de capital efectuada en los 3 años siguientes a dicha constitución. Se excluye la adquisición efectuada a otro socio con posterioridad a la constitución o ampliación.
  2. Permanencia: Deberán permanecer en el patrimonio del inversor por un plazo superior a 3 años e inferior a 12 años.
  3. Participación máxima: La participación directa o indirecta del inversor, junto con la que posean en la misma entidad su cónyuge o cualquier persona unida al mismo por vínculo de parentesco, no puede ser superior al 40% del capital social de la entidad o de sus derechos de voto.
  4. Nueva actividad: Que no se trate de acciones o participaciones en una entidad a través de la cual se ejerza la misma actividad que se venía ejerciendo anteriormente.

Finalmente, para que resulte aplicable la deducción, será necesario disponer de una certificación expedida por la entidad cuyas acciones o participaciones se hayan adquirido señalando la concurrencia de los requisitos ut-supra mencionados.

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Importe de la deducción

Con la redacción actual del artículo 68.1 de la LIRPF, la deducción se cuantifica en el 30%  de las cantidades satisfechas en el período de que se trate por la suscripción de acciones o participaciones, previéndose que el socio inversor pueda, simultáneamente, aportar sus conocimientos empresariales o profesionales, que resulten adecuados para el desarrollo de la entidad en la que invierte.

La base máxima de deducción será de 60.000 euros anuales y estará formada por el valor de adquisición de las acciones o participaciones suscritas. Es decir, la cuantía máxima a deducir sería en el caso de realizar una inversión de 60.000 euros o superior, de 18.000 euros (60.000 x 30%).

En el siguiente cuadro se resumen las diferencias entre la normativa anterior y la actual:

Ley 14/2013 versus Ley 6/2018

En conclusión, como podemos advertir en el cuadro anterior, existe una fuerte tendencia de las administraciones públicas en otorgar cada vez mayores incentivos a las inversiones en startups. España, al igual que otros países, ha comprendido que es el carácter emprendedor de una sociedad y el acceso a los medios que permiten traducir ese carácter en iniciativas concretas de negocio lo que explica en gran medida la fortaleza de la economía de un país en comparación con otros.

Invertir en proyectos innovadores, además de potenciar la economía, diversificar la cartera y obtener rentabilidades, puede ir de la mano del disfrute de atractivas ventajas fiscales. Desde Faraday enfocamos nuestros esfuerzos en identificar y ofrecer las mejores oportunidades de inversión y en potenciar los proyectos invertidos, al mismo tiempo que trabajamos en ofrecer el mejor asesoramiento y aprovechamiento de potenciales beneficios fiscales para nuestros Socios.

Firma Lucía Marinelli

Lucía Marinelli

Head of Finance and Administration