Pacto de socios: ¡no pases por alto la “liquidación preferente”!

El Pacto de socios no deja de ser un contrato en el que se fijan las reglas del juego entre los socios de una empresa, es decir, con él debemos tener claro cómo se va a organizar la sociedad y cómo se van a tomar las decisiones, ya sea en situaciones complejas como ampliaciones de capital y compraventas o en otras más cotidianas.

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La importancia de comprender el Pacto

En cualquier caso, no seremos capaces de negociar condiciones ventajosas para nuestros intereses en el Pacto si no conocemos cómo nos afectan unas u otras cláusulas. Para tener un mínimo de garantías en ese sentido y evitar conflictos innecesarios y malentendidos hay que empezar por leerse bien el mismo. Y no basta con leerlo, ¡hay que entenderlo!

Aunque son muchas y muy variadas, y seguramente las haya más “importantes”, hoy hemos querido detenernos brevemente en la famosa cláusula de liquidación preferente, ya que entenderla nos puede ahorrar más de un “quebradero de cabeza” (y desconocerla generarnos muchos problemas) y nos consta que no siempre se interpreta de manera correcta.

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¿Qué es la liquidación preferente?

Antes de nada, conviene dejar claro que cuando hablamos de “liquidación” no sólo nos referimos a aquella situación de disolución de la empresa y reparto del excedente entre los acreedores, sino a las llamadas “ventanas de liquidez” (venta total o parcial, etc) en las que las participaciones de la misma se convierten en efectivo.

Pues bien, cuando concurre un evento de liquidez, puede existir algún inversor que exija tener preferencia, es decir, ser el primero en recuperar el dinero invertido y luego repartir a prorrata entre el resto de socios lo que sobre. Además, puede darse el caso de que quiera recuperar 2 o 3 veces lo invertido (doble o triple liquidación preferente), o incluso más múltiplos, es decir, primero recibir lo que invirtió o el doble de lo que puso, etc., y luego repartir lo que quede -si queda algo- al porcentaje que le corresponda a cada uno en base al capital aportado.

En estos supuestos, podemos encontrarnos con dos posibilidades. La que tendemos a pensar en un primer momento, es decir, que el inversor abusa de su posición de superioridad por la situación de necesidad de la empresa erigiéndose en su “salvador” y/o entrando en el accionariado con un ticket muy elevado que le da una participación muy importante como para poder vetar y hacer depender de su mejor criterio la mayoría de las decisiones clave. O aquella situación en la que un inversor apuesta por la empresa en un momento delicado en el que nadie más cree en ella.

Para ilustrar con un ejemplo que no siempre podemos hablar de un inversor oportunista porque solicite una liquidación preferente, imaginemos que un inversor invierte 100K € a una valoración de 1M €, lo que equivale al 10% de la empresa, habiendo aportado los socios fundadores previamente una cantidad menor. En nuestra hipótesis las cosas van mal en cuestión de meses y la compañía se liquida o malvende por 300K €. En ese contexto, si nos atenemos a los porcentajes de participación, el inversor únicamente recuperaría 30K (pierde 70K), siendo el único que confió en la empresa y le dio un “balón de oxígeno” para intentar recuperarse y crecer.

No parece tan descabellado pensar que dicho inversor merezca recuperar el dinero invertido antes de repartir con el resto de socios proporcionalmente. No es lo mismo si hablamos de querer el doble o el triple de lo invertido, claro, ya que en ese caso se antoja más difícil de justificar.

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¿Cómo lo hacemos en Faraday?

Desde Faraday procuramos ser justos y honrados con las partes implicadas en los Pactos, intentando en la medida de lo posible, alinear los intereses de todos para que no haya agravios comparativos. En este sentido, como regla general, en situaciones de liquidación o transmisión de participaciones, consideramos razonable que se reparta el importe correspondiente de manera proporcional a las aportaciones dinerarias realizadas por cada socio hasta la recuperación de su inversión (o al menos el máximo posible si el importe a liquidar es menor al precio por participación en el momento de su entrada), siendo el exceso, en su caso, repartido prorrata a las participaciones en el capital social.

En resumen, la recomendación aquí sería que nos rodeemos de personas con experiencia en estas lides, que al final aportan un valor añadido fundamental desde las primeras conversaciones entorno al Pacto hasta la resolución de conflictos que no se puedan corregir sobre la marcha. Para eso contamos en Faraday con un equipo multidisciplinar y con el asesoramiento legal necesario para representar lo mejor posible y de manera conjunta los intereses de nuestros Socios, que de otro modo tendrían que “meterse” en cuestiones legales y administrativas, tan necesarias como en ocasiones tediosas y que requieren ineludiblemente de tiempo, factor tan valioso y escaso para todos ellos.

Javier Contreras Forns

Responsable Compliance and Legal Affairs