Faraday – ¿Por qué empezar?

Supongo que nunca es fácil escribir el primer post de un blog… y menos cuando llevas años realizando las actividades sobre las que quieres compartir el conocimiento adquirido: por qué aprendizaje empezar?

Tras muchas vueltas hemos decidido empezar por el principio, precisamente por el momento en el que apenas teníamos conocimiento, por los objetivos que nos motivaron a empezar, emprendiendo este viaje hace ya 7 años y por los pequeños grandes hitos alcanzados hasta la fecha. También queremos aprovechar este primer post para compartir el enfoque de nuestro blog y qué podéis esperar de él, en qué sentido esperamos resulte útil al inversor y/o emprendedor.

Faraday es, a día de hoy, el Club de Inversores Privados más activo y relevante en España, con 192 Socios habiendo invertido en torno a 10M € en 22 empresas. Hasta la fecha hemos podido ofrecer un total de doce oportunidades de desinversión a nuestros Socios en seis compañías distintas, con múltiplos sobre dinero invertido de entre 1,3X (11 meses) y 10,7X (57 meses), realizando plusvalías netas totales por más de 1M €, pero también hemos tenido dos empresas quebradas y una en la que perdimos la mitad de la inversión, recuperando en cash la otra mitad. No son números malos, pero son muy fríos… y desde luego no siempre fue así.

La idea inicial…

Tras años trabajando en Banca de Inversión, Consultoría Estratégica y en Hedge Funds entre Londres y Madrid, una pequeña ratoncita, aún en la tripa de su madre, me sugirió que si no tenía el valor de atreverme a hacer lo que realmente quería hacer (EMPRENDER!), por muy alto que fuera el riesgo, posiblemente no iba a estar a la altura para ser un buen padre y enseñarle cosas como… la valentía! Y envalentonado por esta sugerencia dimití del departamento de M&A de KPMG para dedicarme a tiempo pleno a montar mi propia empresa… tenía varias ideas en la cabeza, pero tras mes y medio de encerrona a persiana bajada para estudiar la viabilidad de cada una de las tres ideas que tenía en la cabeza, Faraday comenzó a cobrar más y más fuerza.

Como todos sabemos, los momentos de crisis son fantásticas oportunidades para la creación de nuevos modelos de negocio, sobre todo teniendo en cuenta las innovaciones y capacidades tecnológicas adquiridas en los últimos años y los rápidos cambios en tendencias de consumo gracias a Internet y los móviles, entre otros. Por otro lado, en una crisis que atacaba particularmente a los bancos, esos negocios difícilmente iban a obtener financiación bancaria (fuera de época de crisis sigue siendo complicado por el elevado perfil de riesgo de empresas incipientes, innovadoras y tecnológicas!). Además, tampoco es fácil que los inversores profesionales bajen a la vida temprana de la empresa por el reducido importe que pueden asignar (ej. es muy difícil para un fondo de 100M € gestionar inversiones de 100 o 200 mil euros, o para un fondo de menos de 15M € poder pagar los salarios de sus empleados!). Los inversores existentes en ese momento en nuestro ecosistema, o por lo menos los que se atrevían a entrar en esas fases no eran en su mayoría profesionales de la inversión, si no fundamentalmente Business Angels, pequeños clubes de amigos o mini-fondos que no tenían nadie dedicado a tiempo pleno al análisis y potenciación de inversiones. Se hablaba mucho en ese momento del “Equity Gap” y efectivamente no era nada fácil cerrar rondas de entre 150k y 1M €.

¡Ahora o nunca!

Por el lado personal, desde los 13 años sentí pasión por la creación empresarial (las anécdotas las dejo para otro post!), y mis primeros pasos académicos y profesionales los guié hacia la adquisición de conocimientos y herramientas que me permitiesen emprender con mayores garantías de éxito. El caso es que mi aprendizaje, además de estrategia empresarial, incorporó muchas nociones relativas al mundo de la inversión en empresas no cotizadas y cotizadas, valoraciones, instrumentos financieros, análisis, etc. En Faraday podía combinar mis dos pasiones, la del emprendimiento y la de la inversión… y sobre todo contribuir a paliar una acuciante necesidad de financiación privada, imprescindible para hacer florecer las empresas de mayor potencial competitivo, con las que gracias a su innovación y esfuerzo podamos competir a nivel de servicio, producto, diseño, etc., generando puestos de trabajo cualificados y con inmensas externalidades positivas en la economía y sociedad.

Pero… Cómo?!? Creímos importante dar la alternativa al inversor, trabajando directamente para el pequeño inversor, que en ese momento y aún ahora se suele enfrentar a los siguientes problemas:

  • No cuenta con patrimonio suficiente para hacer parte de fondos de capital riesgo (con tickets mínimos de 50.000 y a veces de hasta 250.000 €, dependiendo del fondo)
  • No tiene contactos, experiencia o patrimonio suficiente para invertir en directo (lo que resulta en una falta de flujo de oportunidades de inversión, dificultad en analizarlas y/o tickets por inversión inferiores a 50k, con los que es difícil negociar buenas condiciones)
  • Quiere involucrarse y apoyar sus invertidas pero que no tiene visibilidad sobre su disponibilidad en el medio plazo
  • Le gustaría aprender y decidir por sí mismo, pero con la protección de profesionales dedicados tiempo pleno a la gestión y potenciación de las inversiones realizadas

Así, brindando a nuestros Socios nuestra preparación, habilidades, esfuerzo y ética profesional y personal… y nuestra pasión por lo que hacemos!, pretendíamos merecernos su confianza, pero también rechazando ingresos de cualquier otra entidad y por supuesto de los proyectos empresariales, para evitar conflictos de interés o la pérdida de foco en nuestro servicio a nuestros Socios.

Nuestra apuesta…

…era que, si conseguíamos probar que este tipo de inversiones, analizadas y gestionadas profesionalmente, eran rentables en el medio plazo, entonces muchos de nuestros Socios iban a atreverse, tras unas primeras inversiones con nosotros, a invertir en directo (por fuera de Faraday) como Business Angel en los proyectos afines a su conocimiento/experiencia, o en fases anteriores a nuestra entrada natural (tras 6-9 meses de facturación). Así, muchos de nuestros Socios descubrirían vocaciones como Business Angel y contribuiríamos a ampliar en el medio plazo el número de inversores que quieren apoyar a este tipo de proyectos en sus fases más arriesgadas, representando una primera externalidad muy positiva de nuestra actividad y contribuyendo a construir un ecosistema rico en fuentes de financiación para los mejores proyectos.

Por otro lado, nuestra visión siempre ha incluido el fomento de la competencia: creemos que la competencia siempre nos hace mejores a todos los que competimos por lo que, si probábamos que nuestra fórmula era rentable en el medio/largo plazo y que nuestros Socios estaban muy contentos con nuestro servicio, nuevos “Faradays” surgirían, creando alternativas de financiación en nuestro país a los Business Angels y a los fondos de capital riesgo y profesionalizando un sector que, si bien minúsculo a nivel de volumen global de inversión, es el que más capacidad tiene para aumentar la competitividad empresarial y bienestar social de la región en la que opera en el medio y largo plazo, por diversos motivos (que trataremos en otro post!).

Estos dos grandes objetivos se están cumpliendo, y cada vez en mayor medida… se salen totalmente de los fríos números (aunque importantísimos!) que exponíamos al principio, pero son fundamentales en cuanto a las motivaciones que nos animaron a crear Faraday y a contribuir positivamente a elevar la calidad y cohesión de nuestro ecosistema de emprendimiento/innovación/inversión. Los números son cruciales y reflejan resultados derivados de la confianza que nos han otorgado nuestros Socios y de nuestro esfuerzo (posiblemente aún más del de los CEOs de nuestras participadas, la verdad!), pero son nuestra misión, visión y valores los que nos guían y motivan, los que refuerzan nuestra energía y compromiso, y los que hicieron que muchos Socios confiasen en nosotros cuando aún no había ningún número.

Aquí me callo, creo que me he extendido más que suficiente pero queríamos compartir las motivaciones, personales y profesionales, más profundas en Faraday. Lo que nos mueve y por lo que luchamos. A partir de aquí nuestro blog incluirá artículos y vídeos sobre aspectos que consideremos relevantes para el pequeño inversor interesado en invertir en iniciativas empresariales innovadoras, así como para los emprendedores de dicha tipología de empresa, combinando contenido más técnico (ej. valoraciones, métricas, clausulado de pacto de socios, etc.) con aspectos más personales (ej. la resiliencia, la gestión de emociones, la importancia de los valores, etc.). Esperamos que esta nueva (y tardía!) iniciativa por nuestra parte pueda ser de utilidad a muchas personas y aportar otro pequeño granito de arena más en la construcción de nuestro ecosistema.

Un fuerte abrazo y hasta pronto!!

Gonzalo Tradacete Gallart, CFA

Managing Partner & Chief Investment Officer