¿Cuánto vale una startup?

Cuando se realiza la valoración de una empresa de cara a una potencial adquisición de un porcentaje de capital, el objetivo de un analista es aproximar el valor intrínseco de la compañía. De esta manera, a la hora de realizar la compra se podrá definir un precio lo más justo posible. Como analistas de inversiones, a menudo nos encontramos con emprendedores en búsqueda de financiación que tratan de determinar el valor real de su empresa, o más concretamente a qué valoración (o precio) deben “levantar” capital. Para entender mejor esta idea definiré brevemente dos conceptos que son cruciales:

  • Valoración premoney: El valor de la empresa previo a la entrada de nuevo capital a cambio de la emisión de nuevas participaciones.
  • Valoración postmoney: Valoración premoney + nuevo importe invertido.

En Venture Capital (VC), las empresas se encuentran en fases incipientes. Por ello, la mayoría de los métodos más conocidos de valoración (descuento de flujos de caja, múltiplos…) no suelen ser totalmente prácticos ya que la metodología de estos está desarrollada para valorar empresas en fases más consolidadas.

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Algunos de los principales retos a los que podemos enfrentarnos a la hora de valorar una startup son los siguientes:

  • Histórico limitado: Debido a la juventud de la empresa, la información financiera histórica, normalmente utilizada para generar hipótesis a futuro, no suele ser de más de 2 años (en el mejor de los casos).
  • Eventos Binarios: Este tipo de compañías suelen enfrentarse a hitos que representan “situaciones de vida o muerte”. Como, por ejemplo, la firma de un contrato con un cliente relevante, la aprobación de una nueva regulación pendiente de resolución…
  • Alto componente innovador: Muchas de las startups de hoy en día buscan disrumpir el mercado a través de un componente tecnológico.
  • Características del mercado de VC: Mercado ilíquido, potencial dilución en rondas posteriores…

Por todo esto, consideramos que no siempre tiene sentido otorgar un valor inamovible a una compañía. Entendemos que, en algunos casos, el peso de las expectativas a futuro es tan amplio que tiene sentido variabilizar la valoración de una compañía.

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¿De qué manera se puede hacer esto?

Dado que las valoraciones de startups normalmente parten de un plan de negocio a futuro, una de las formas más coherentes de asignar un valor presente a la compañía es alineando ese valor al cumplimiento del plan de negocio planteado por los emprendedores mediante una cláusula de valoración variable por cumplimento de objetivos.

La idea es sencilla. Normalmente emprendedor e inversor suelen tener intereses contrapuestos en lo que se refiere a la valoración. Los primeros suelen otorgar una valoración superior a la startup del asignado por los segundos. De cara a satisfacer a ambas partes y alinear intereses, una de las mejores opciones es que la ronda de inversión se materialice a una valoración concreta, pero con una cláusula que incluya la emisión de nuevas participaciones a nombre de los emprendedores en caso de cumplirse ciertos objetivos reflejados en el plan de negocio de la compañía.

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Ejemplo:

Una empresa busca 400.000 € de financiación y considera que su valoración premoney es de 2.000.000 €, mientras que el inversor, si bien está interesado en invertir en la empresa, considera que el valor premoney de la compañía es de 1.600.000 €. Ambas partes podrían acordar materializar la ampliación de capital con las dos siguientes condiciones:

  1. Condición: En caso de que se cumpliese el 80% de unos objetivos previamente acordados en los próximos 2 años, los Socios Emprendedores tendrán derecho a adquirir a valor nominal un número de participaciones, emitidas como nuevas participaciones de la Sociedad en ampliación de capital, que equiparase la valoración de la presente ampliación de capital a 1.800.000 €.
  2. Condición: En caso de que se cumpliese el 100% de unos objetivos previamente acordados en los próximos 2 años, los Socios Emprendedores tendrán derecho a adquirir a valor nominal un número de participaciones, emitidas como nuevas participaciones de la Sociedad en ampliación de capital, que equiparase la valoración de la presente ampliación de capital a 2.000.000 €.

El resultado sería el siguiente:

Si bien el inversor vería reducido el porcentaje de capital adquirido en caso de que se diese alguna de las condiciones, las participaciones en su nombre habrían aumentado significativamente de valor y el componente de incertidumbre se habría reducido notablemente.

En conclusión, debido a que aproximar el valor de una startup no es una ciencia exacta, desde Faraday consideramos que un método práctico y justo de cara a estimar el precio de una compañía que se encuentra en una fase incipiente, con un alto componente innovador y un mercado ilíquido, es otorgar una valoración variable en base a objetivos previamente definidos en el plan de negocio.

José Ignacio Carrión Lozana

Investment Associate